de investigación, denominado ‘Sandstock’, ha tenido como finalidad el desarrollo de un sistema de recepción y almacenamiento de energía solar por gravedad a bajo costo y sostenible, con partículas de arena como recolector de calor, transferencia del mismo y sistema de almacenamiento de dicha energía térmica (TES). Para ello, los investigadores estudiaron la estabilidad térmica de la arena a altas temperaturas, su capacidad de calor específico y la tendencia a aglomerarse. Su conclusión es que, efectivamente, la arena del desierto de los ya se puede considerar un posible material de almacenamiento de energía térmica.

La sustitución de los materiales de almacenamiento térmico utilizados habitualmente en las plantas termosolares – aceite sintético y sales fundidas – por un producto barato como la arena puede reducir los costos de funcionamiento de la planta y aumentar su eficiencia debido a la mayor temperatura de trabajo del material de almacenamiento. Un sistema TES basado en un material local y natural como la arena también representa un nuevo enfoque para el futuro desarrollo económico de sistemas de energía sostenible en casi todo .

Los análisis mostraron que es posible utilizar la arena del desierto como material TES hasta los 800-1000 ° C. La composición química de la arena fue analizada con técnicas como la fluorescencia de rayos X (XRF) y difracción de rayos X (XRD), que revelan el predominio de cuarzo y materiales de carbonato. La reflectividad de la energía radiante de la arena también se midió antes y después del ciclo térmico y se comprobó que, además de como material TES, la arena también se puede emplear como una fuente de absorción de solar directa bajo un flujo solar concentrado.