¿Dos ooparts de una humanidad perdida en los tiempos?

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Originally posted 2016-04-21 14:56:01.

¿Dos ooparts de una humanidad perdida en los tiempos?
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Visto en: Ufopolis
 

 

Hoy en ufopolis vamos a tratar uno de los mayores enigmas de la temática de los Ooparts (Out of place artifacts, es decir, objetos fuera de lugar en el tiempo), el conocido como vaso de Dorchester, objeto de discusión desde hace varias décadas y que a día de hoy está desaparecido. 

Nos acercaremos a él bajo el prisma histórico porque aunque nos gustaría analizarlo en laboratorio es imposible.
Mapa del la localización del hallazgo
Fue encontrado en 1851 en unas obras de construcción en laHouse Hill cerca de la localidad de Dorchester, , bajo una de roca sedimentaria de cinco metros de profundidad en la cual se pudo hacer una datación de radiocarbono que resultó en una cifra de antigüedad que hacía saltar por los aires todos los estudios sobre asentamientos humanos y sobre el dominio del de la cerámica: ni más ni menos que 100.000 años.
Detalle del artículo de Scientific American
Para terminar de exponer el insólito hallazgo, se pueden apreciar adornos florales que representan especies vegetales que ya no existen. Y no lo hacen desde hace miles de años según los botánicos que pudieron estar ante tal hallazgo. Podríamos estar hablando en base a esta historia de una leyenda urbana, pero es que resulta que la prestigiosa revista Scientific American le dedicó un artículo exponiendo esta misma información en la que se incluían datos sobre su descubrimiento: parece ser que fue encontrado hecho pedazos, pero no han quedado datos ni de quién realizó la datación ni si habrían realizado más hallazgos acompañando a esta extraña copa.
Parece interesante el parentesco de este tipo de hallazgos con el misterioso manuscrito de Voynich que puede guardar en su interior el secreto de algunas fórmulas alquímicas relacionadas con la salud de los seres humanos. Un auténtico enigma capaz de sacar de sus casillas al mejor de los criptógrafos del mundo.
Detalles del manuscrito de Voynich
DEFINICIÓN Y ORIGEN DEL MANUSCRITO DE VOYNICH
Es un misterioso libro ilustrado, de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible.
El nombre del manuscrito se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente está catalogado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.
En 2009, investigaciones de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostraron, mediante la prueba del carbono 14, y con una fiabilidad del 95%, que el pergamino del manuscrito podíadatarse entre 1404 y 1438. Por otra parte, el McCrone Research Institute de Chicago demostró que la tinta fue aplicada no mucho después, confirmando así que el manuscrito es un auténtico documento medieval.
Sobre el lugar en que pudo haberse escrito, tan solo se dispone de una posible pista. En una de sus ilustraciones aparece una ciudad amurallada, y son sus almenas dibujadas las que aportan una orientación. Su forma es la de las almenas llamadas de cola de golondrina, un estilo estético que más tarde, en el renacimiento, se popularizó por toda Europa, pero que en el momento en que supuestamente se elaboró el manuscrito, según los últimos estudios de la Universidad de Arizona, solo se podía encontrar en el norte de Italia. Quizá en la amplia región que transcurre entre Milán y Venecia.
El libro tiene alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas (la cual es aparentemente posterior al texto, quizás del siglo XVI), lo que sugiere que varias páginas se habían extraviado ya antes de su compra por Voynich. Para evitar extravíos posteriores el padre Theodore C. Petersen lo fotocopió en1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores interesados en su estudio e intento de traducción.
Se utilizó pluma de ave para escribir el texto y dibujar las figuras con pintura de colores; según se puede apreciar, el texto es posterior a las figuras, ya que en numerosas ocasiones el texto aparece tocando el borde de las imágenes, algo que no ocurriría si éstas hubiesen sido añadidas posteriormente.
Las ilustraciones del manuscrito no aclaran los contenidos del texto pero denotan que el libro consta de seis “secciones”, con diferente materia y estilo.
Exceptuando la última sección, que contiene únicamente texto, casi la totalidad de las páginas contienen al menos una ilustración. Las secciones y sus nombres convencionales son: herbario, astronomía, astrología, biología, farmacia, y recetario.
DESARROLLO
Detalle de los mapas estelasres del manuscrito
Herbario:
cada página muestra una planta (en ocasiones dos) y algunos párrafos de texto, un formato típico de herbarios europeos de la época. Algunas partes de estas ilustraciones son copias en mayor escala y detalle de bocetos vistos en la sección farmacéutica (debajo).
Astronómica:
Contiene diagramas circulares, algunos de ellos con soles, lunas y estrellas, lo que sugiere que trata de astronomía o astrología. Una serie de 12 diagramas muestra símbolos convencionales para constelaciones zodiacales (dos peces para Piscis, un toro para Tauro, un soldado con un arco para Sagitario, etc.).
Cada símbolo está rodeado por exactamente 30 figuras de mujeres en miniatura, la mayoría de ellas desnudas, cada una sosteniendo una estrella. Las dos últimas páginas de esta sección (Acuario yCapricornio) se extraviaron, mientras que Aries y Tauro están separados en cuatro diagramas con 15 estrellas cada uno. Algunos de estos diagramas se encuentran en páginas desplegables.
Biológica:
La glándula pineal en el manuscrito
Un texto denso y continuo con figuras de pequeñas mujeres desnudas tomando baños en balnearios públicos o tinas interconectadas por una elaborada red de tuberías, algunas de ellas claramente en forma de órganos del cuerpo. Algunas de las mujeres llevan coronas. Posiblemente sean ninfas.
Cosmología:
Más diagramas circulares, pero de naturaleza desconocida. Esta sección también posee páginas desplegables, una de ellas de seis páginas de largo, que contiene una especie de mapa o diagrama con seis “islas” conectadas por calzadas, castillos y posiblemente un volcán.
Farmacéutica:
Varios dibujos con leyendas de partes de plantas aisladas (raíces, hojas, etc.); objetos similares a jarras farmacéuticas (albarelos) a lo largo de los márgenes y algunos párrafos de texto.
Recetas:
Muchos párrafos cortos, cada uno marcado con una “viñeta” en forma de flor (o estrella) que hacen pensar en una serie de órdenes, pasos o instrucciones para elaborar algo (presumiblemente un producto químico o alquímico).
FORMA DE ESCRITURA
Detalles de las plantas
El texto fue claramente escrito de izquierda a derecha, con un margen derecho desigual. Las secciones más largas se encuentran partidas en párrafos, a menudo con “viñetas” en el margen izquierdo. No hay evidencia de signos de puntuación.
El texto es fluido, como si el escriba entendiera lo que estaba escribiendo mientras lo hacía; el manuscrito no da la impresión de que cada carácter haya tenido que ser calculado antes de ser escrito en la página.
Uno de los extraños personajes de los conductos del libro
El texto consiste de más de 170.000 glifos, normalmente separados unos de otros por pequeños espacios. La mayoría de los glifos están escritos con uno o dos trazos simples. Considerando que existen disputas sobre si ciertos glifos son distintos o no, se calcula que el alfabeto entero consta de entre 20 y 30 glifos totales para casi todo el texto, con raras excepciones de algunas docenas de caracteres “extraños”, encontrados una o dos veces en todo el texto.
Estrellas y alfabetos
Los espacios más anchos dividen el texto en alrededor de 35.000 “palabras” de longitud variada. Estas parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas de cierto tipo; por ejemplo, algunos caracteres deben aparecer en cada palabra (como las vocales en el castellano), algunos caracteres nunca siguen a otros, algunos pueden ser dobles pero otros no.
El análisis estadístico del texto reveló patrones similares a los de lenguas naturales. Por ejemplo, la frecuencia de palabras sigue la Ley de Zipf y la entropía (alrededor de 10 bits por palabra) es similar a aquella de textos en latín. Algunas palabras aparecen exclusivamente en ciertas secciones, o sólo en algunas páginas; otras son frecuentes en todo el manuscrito. Existen muy pocas repeticiones entre las miles de “leyendas” adjuntas a las ilustraciones.
Algunos caracteres se repiten
En la sección herbario, la primera palabra de cada página aparece solamente en esa página, pudiendo representar el nombre de la planta. Por otro lado, el “idioma” del manuscrito Voynich, es distinto de los idiomas europeos en varios aspectos. En particular no existen palabras con más de 10 “letras”.
Además, la distribución de letras dentro de una palabra es algo peculiar: algunos caracteres aparecen solamente al principio de una palabra, otros solamente al final y algunos siempre en el medio, esta característica es muy particular en lenguas como la árabe, donde la misma letra se representa de diferentes formas, dependiendo de donde esté ubicada en la palabra, de esta manera se escribe diferente al inicio, en el centro o al final, lo que presume que podríamos estar frente a un alfabeto más reducido, en el entendido de que estamos mirando como un símbolo distinto lo que podría ser el mismo. El texto parece ser más repetitivo que los típicos idiomas europeos; existen secuencias en las cuales la misma palabra común aparece hasta tres veces consecutivas.
Dado que el alfabeto del manuscrito Voynich no se asemeja a ningún tipo de escritura conocida, y que el texto continúa sin ser descifrado, la única evidencia práctica de la edad y origen del libro son sus ilustraciones. En especial los atuendos y peinados de las figuras humanas y algunos castillos vistos en los diagramas. Todo es característicamente europeo y, basándose en esta evidencia, la mayoría de los expertos fechan el libro entre los años 1450 y 1520.
Muchos científicos han insistido en que se trata de un engaño: un objeto creado a propósito para parecer misterioso y antiguo ante los de los reyes de finales de la Edad Media, cuyo único objetivo era ser vendido al mejor postor. Pero Stephen Bax, un lingüista de la Universidad de Bedfordshire, en Reino Unido, asegura todo lo contrario: el manuscrito es real. Y lo es porque ha logrado traducir partes del texto que todo el mundo creía indescifrable.
Bax ha estado dos años estudiando el manuscrito, utilizando análisis lingüísticos letra por letra. “Mi idea era identificar nombres propios en el texto, la técnica que se ha usado con éxito para descifrar jeroglíficos egipcios y otros textos misteriosos”, ha explicado el profesor en un comunicado de la universidad. “Una vez que descifras esos nombres puedes trabajar con partes del manuscrito”.
Nadie ha conseguido descifrar el libro más extraño del mundo.
Hay algunas secciones del manuscrito Voynich cuyo sentido parece más fácilmente identificable, aquella conocida como el “herbario”, un compendio de ilustraciones de plantas, y la “astronómica”, que contiene diagramas circulares que muestran constelaciones y planetas. Es en estas secciones donde Bax empezó a atar cabos: “El manuscrito tiene un montón de ilustraciones de estrellas y plantas. Fui capaz de identificar algunas de ellas y sus nombres estudiando manuscritos medievales sobre plantas escritos en árabe y otros lenguajes. Ya tenía algo con lo que empezar, y los resultados fueron emocionantes”.
INVESTIGACIÓN
Entre las palabras descifradas se encuentra la que se utiliza en el texto para referirse a la constelación de Tauro, que aparece junto a una ilustración de siete estrellas que parecen ser las Pléyades –el grupo de estrellas situado a un costado de la constelación–. Además ha identificado la palabra kantairon, que se refiere a la planta Centaurea cyanus, una hierba bien conocida en la Edad Media.
El pasado enero, el profesor Marcelo Montemurro, físico teórico en la Universidad de Manchester, adelantó los resultados de un análisis estadístico realizado sobre el manuscrito. El idioma seguía efectivamente las leyes de los idiomas utilizados durante toda la historia.
Otro estudio sobre el manuscrito presentado en febrero aseguraba que el ‘voynichés’ podría ser un dialecto extinto del nahúati, una lengua azteca que se hablaba en Mesoamérica.
Detalle del increíble manuscrito
Según Montemurro, si el lenguaje fuera real, cada sección debería contener palabras que se repitieran con más frecuencia, del mismo modo que, por ejemplo, en un libro de bricolaje aparecen con mayor reiteración palabras como “taladro”, “martillo” o “destornillador”.
Y en el manuscrito ocurre: hay conjuntos de palabras que se repiten más en cada sección. Además, como en todo lenguaje real, existe un espacio predecible entre el conjunto de palabras que se repiten. Su conclusión era clara: “El voynichés es un lenguaje. Y es imposible pensar que fuese puesto ahí a propósito”.
Los hallazgos de Bax no son los únicos publicados este mes en torno al manuscrito. A principios de febrero un estudio aparecido en el American Botanical Council sugería que el texto podría tener origen azteca, ya que muestra plantas que sólo crecen en Mesoamérica. En total, los investigadores creen que 37 de las 303 plantas dibujadas en el manuscrito, seis animales y un , pertenecen a una región concreta entre Texas, el oeste de California, el sur de Nicaragua y el centro de .
En opinión de los investigadores estadounidenses, el idioma del texto podría ser un dialecto extinto del nahúatl, una lengua azteca que se hablaba en esta zona de Mesoamérica. Ello choca por completo con las conclusiones de Bax, que sitúa el origen del manuscrito en la otra punta del mundo.
Ni siquiera uno de los más brillantes criptógrafos de la historia, el militar estadounidense William Friedman, que logró resolver el código cifrado que los japoneses utilizaban en y fue el primer jefe de criptología de la , logró encontrar ningún mensaje legible en el manuscrito. Tras décadas estudiando el texto, murió sin resolver la que fue la mayor obsesión de su vida.
RELACIÓN
Es posible que entre ambos extraños objetos que parecen prácticamente surgidos ambos de la nada exista una relación: las plantas que ya no existen o que directamente no han sido clasificadas por la ciencia. Si la hipótesis de que una antigua humanidad existió hace decenas de miles de años, sería lógico que se encontrasen a más de un vestigio de la misma. Aunque la datación expone una fecha de 100.000 años en el caso del vaso de Dorchester y del siglo XV en el caso del manuscrito ambas representan una naturaleza que no puede ser clasificada.
Investigación: .

 

Fuente

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